16 de noviembre de 2014

Carpe Diem

Observo la ciudad bajo mis pies. Respiro. Me columpio a través de la suave y fresca brisa que me peina hacia atrás el flequillo dejándome los ojos al descubierto. Suspendida en el aire, el tiempo se detiene. Estoy harta, hasta aquí hemos llegado. Y es que bajo mis pies contemplo una ciudad presa del tiempo, mientras yo disfruto de la libertad que se me presenta al vivir el momento. Una libertad efímera pero real. Deseable, envidiable, osada, surrealista… y es que, ¿realmente existe?

Y este no parar que te deja sin respiración de centenares de personas. Y este pensamiento liberador. Y este fresco aire que de golpe se respira. ¿Qué es todo eso en este inmenso mundo? Es real. Soy real. ¿Segura? No. No soy más que una pequeña e insignificante gota en este oscuro océano, un grano de arena en este solitario desierto, una nota más de esta infinita melodía…

Tanto si es real como si no lo es, todo depende de nosotros: Carpe Diem.



Irene Martín Raya
                                                                       Irene Martín Raya

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