Inmersión en un nuevo mundo
Quiero hacer un blog. Eso es lo que pasa por mi cabeza des de hace casi un año. Pero eso es
todo, querer, se quedaba en una voluntad. Necesitaba un empujón, puede que una obligación
como el colegio, o puede que suerte y tiempo… pero ya está hecho, ahora ya no
hay marcha atrás.
El nombre, mi primer problema. Quería que fuera corto,
pegadizo, significativo, representativo… El
viento en palabras. Se me ocurrió una tarde mientras escuchaba música. Le
di muchas vueltas, pero me convenció. El viento, suave, agradable brisa de verano,
pero a la vez cortante, capaz de hacerte temblar del frío… deseable, odioso, suave,
irritante… variado y contradictorio, ¿no creéis? Pero algo parecido como en las
palabras. Capaces de hacerte sonreír, agradables, pero también de hacerte
llorar, de hacer que te rompas en mil pedazos y que no te quieras levantar. Y
así es. Todo depende de como lo digas, como lo escribas, como lo sientas… Y
quiero que sea así, las palabras fluyen e influyen como el viento, flotan y pesan,
se desvanecen o permanecen. Todo depende de cada uno. Espero que funcione y lo
que empezó como una voluntad acabe siendo un hecho con éxito.
Bienvenidos a mi nuevo mundo, espero que os guste.
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